Historia de la Cerveza
Negra, rubia, ale, especial, pilsen, afrutada, blanca, de abadía.... La cerveza es un nombre con muchos apellidos, su historia tiene miles de años, y abarca todos los territorios conocidos por el hombre.
Y todo ese tiempo y todas estas tierras han hecho que su popularidad creciera paralela a su variedad.
En la cervecería ideal se encontraría una panorámica de sabores, colores y geográficas que alcanzaría
miles de variedades.
Refrescante y nutritiva, con propiedades sedantes y una historia que se pierde
atraves de los tiempos, hablar de cerveza es hablar de la bebida mas consumida en el mundo tras el té y el café, es hablar de la historia de la humanidad, de sus costumbres y sus culturas, es
zambullirse en una pasión que comparten millones de bebedores en todo el planeta, y de un sinfín de posibilidades para el paladar del
iniciado.
La
historia dice que los babilonios heredaron de los sumerios el arte del cultivo
de la tierra y la elaboración de la Cerveza. Uno de los decretos más conocidos
de la época, emitido por el Rey Hammurabi, dispuso normas sobre la fabricación
de esta bebida, en las cuales se incluían el precio del producto, la
concentración adecuada y se establecían sanciones aplicables a quienes la
adulteraran. La elaboración tenía carácter religioso y era realizada por
sacerdotisas. Los restos arqueológicos mas antiguos prueban la existencia de
una bebida elaborada a base de cereales fermentados, el "sikaru", 4000 años a.C., sumerios, asirios y caldeos fueron asiduos bebedores de estos
fermentos. La formula mas antigua para su elaboración fue encontrada en Mesopotamia. Los vikingos, celtas, sumerios, egipcios, chinos, japoneses, pueblos de la América precolombina y de
África... todos han vivido junto a la cerveza, desde el sake (cerveza japonesa a base de arroz, altamente
graduada, sin espuma ni burbujas), a las cervezas de mijo y plátanos africanos y las cervezas de
mandioca, en cualquier lugar donde se cultive cereales, se consume cerveza. 
"No duermas cuando el sol está en oriente, no te quedes sediento delante de una cerveza", decían los
egipcios, para quienes el "zythum" fue una bebida ceremonial cuya formula, revelada por el generoso
Osiris, la relacionaba con su sofisticado culto a los muertos. Al monarca difunto se le prometían entre
otras regalías, "panes que no se desmigajaran y cerveza que no se agriara". La cerveza era la bebida nacional de los egipcios, se bebía en todas partes; en casa, en el campo, en los
barcos, en las tabernas... Griegos y romanos no fueron insensibles a esta bebida, pero si los primeros en sucumbir
ante sus encantos, y la valoraron incluso como fármaco ante situaciones desesperadas como la picadura del
escorpión. Entre los romanos, tal vez por la baja calidad de la que se vendía en Roma y su precio inferior
al del vino, se extendió un desprecio patricio hacia ella, considerada bebida bárbara y plebeya. Si bien no pocos santos han desempeñado papeles de trascendencia en la historia de la cerveza en
Europa, merece mención especial el de la fundadora del monasterio de San Ruperto,
Santa Hildegarda, a quien según la leyenda se debe la introducción de los polvos de
lúpulos en su elaboración. Esta pequeña variación en la formula, generalizada en los conventos y abadías en
los que se producía, inició una nueva era, confiriendo a la bebida su característico
sabor amargo.
España, tierra de vinos, ha vivido tradicionalmente de espaldas a la cerveza, a pesar de que, los celtas,
tribus que habitaban en el norte de la península ibérica, eran grandes bebedores de cerveza, lo cierto es
que esta bebida nunca había gozado entre los españoles del puesto honorífico del vino.
El origen de la Cerveza se remonta muy atrás en la historia de la humanidad. Hay quienes afirman que fue inventada antes que el pan, y que por mucho tiempo se le utilizó como alimento más que como bebida de celebración. Y es que la materia prima fundamental de la Cerveza es la cebada, un cereal de reconocidas cualidades nutritivas. Un grabado en piedra que data de esa época representa a unos bebedores de este líquido, junto a los cuales fueron reproducidas letras de algunas canciones populares dedicadas a los dioses de la Cerveza, que en sumerio recibía el
nombre de "Ninkasi". Además existen pruebas de que los sumerios ya conocían varios tipos de esta bebida. En un diccionario se mencionan la Cerveza blanca, la negra, roja, suave, dulce y una variedad denominada "superior". Posiblemente la Cerveza de aquel entonces haya sido muy distinta a la actual, ya que el lúpulo, ingredientes que da las
características de sabor amargo y aspecto cristalino a la Cerveza de hoy, no fue conocido sino hasta tiempo
después.
En sus comienzos, los egipcios obtenían la Cerveza fermentando el trigo, pero más tarde éste fue sustituido por otros cereales más idóneos, especialmente la cebada. La bebida se mezclaba con frutos, preferiblemente dátiles, se endulzaba con miel y se perfumaba con canela.
Los fabricantes egipcios de Cerveza eran exceptuados de prestar el servicio militar y tanto los
soldados como las autoridades, recibían Cerveza como parte de su paga.
También existen pruebas de que los chinos producían una clase de Cerveza llamada "Kiu" hace más de 4,000 años, la cual se fabricaba a base de cebada, trigo, espelta, mijo y arroz.
La tradición cervecera de Alemania es muy antigua, y según consta en una
enciclopedia germana de 1645, la bebida típica de las tribus de ese país era el "Mer", tradicional brebaje fermentado, néctar divino.
Antes de conocer el lúpulo, los europeos del norte utilizaban hierbas aromáticas y plantas silvestres, logrando una Cerveza más ligera, de poca duración y no apta para el transporte.
En el siglo XII el rey Juan Primus, conocido como Gambrinus, combate el hambre en sus dominios a través del cultivo de la cebada, con lo que impulsó la fabricación de la Cerveza.
En la Edad Medía, las tierras alemanas poseían cerca de 500 claustros en los cuales se elaboraba y comercializaba Cerveza, ya que al estar prohibido el vino en la cuaresma, bebían Cerveza. Esto no era privilegio exclusivo de los monjes, puesto que las monjas de los Prados de Santa Clara, recibieron de parte de los duques de Baviera, el derecho de elaborar su propia Cerveza.
Alemania ha influido mucho en las características de la Cerveza moderna, al punto de que hoy en día cuenta con una "Ley de Pureza", promulgada por el duque bávaro Guillermo IV en 1516. Esta norma obliga a producir la bebida con cebada malteada, levadura, lúpulo y agua.
Inglaterra y Norteamérica Por su lado, la Carta Magna de Inglaterra especificaba la medida adecuada de la venta y consumo de esta bebida.
Además uno de los oficios más antiguos de ese país es el del "Conner" o desgastador de Cerveza.
La primera cervecería del continente americano fue construida en 1544 por don Alfonso de Herrera, cerca de la ciudad de México.
Los peregrinos ingleses fueron los que llevaron la Cerveza a Estados Unidos. Los primeros colonos, preparaban la bebida con sus propias recetas, en las cocinas de sus cabañas, aunque con métodos bastante primitivos. La Cerveza llegó a Canadá con los franceses. En 1668, Jean Talon, superintendente de la provincia de Nueva Francia (Quebec) fue autorizado por la Corona para construir la primera cervecería de la colonia.
Cerveza de hoy
Hasta nuestros días, la Cerveza ha conseguido tener la suficiente popularidad en el mundo para ser una de las bebidas más solicitadas, sobre todo para celebrar alguna ocasión. Además debido a sus ingredientes y procesos de elaboración, es una bebida alimenticia, agradable, refrescante, higiénica y económica que puede tomarse sola o acompañada.
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